¡Bienvenidos!

Hola a todos!!!! Hoy estreno blog con esta entrada tan importante.

Nunca me ha gustado comenzar la casa por el tejado y cuando tenemos entre manos un proyecto tan importante como es la creación de una novela, no es para menos hacer las cosas bien para que el resultado sea cuanto menos, satisfactorio.

Antes de comenzar a escribir una novela, tenemos muchas (en el mejor de los casos) ideas en nuestra cabeza y toca ponerles orden. Crear una historia que sea capaz de tener coherencia y enganchar al lector no es tarea fácil. Pero si decides hacerte una escaleta, estás más próxim@ a que la historia se desarrolle bien.

Y te preguntarás, ¿qué es una escaleta?…

Una escaleta no es más que una estructura ordenada en la que aportaremos datos al detalle de lo que ocurrirá en la novela. En ella, puedes trabajar por capítulos o escenas para detallar lo que quieras que pase, qué personajes van a intervenir y cuál es el objetivo del capítulo o escena entre otros…

A mí personalmente me sirvió de mucho hacerla, pues aunque pueda dar un poco de pereza trabajar tan al detalle sobre la idea global que tengas en la cabeza, luego escribir cada capítulo es muchísimo menos arduo si sabes lo que tiene que pasar y con quién.

Conozco a varios conocidos que están escribiendo una novela y que no han seguido este modelo de trabajo por considerarse escritores brújula, que según avanzan los meses, o bien se han atascado porque no les guste cómo se ha ido desarrollando su historia al azar, se han bloqueado o han dejado de escribir esperando que su musa vuelva a ellos.

Escribir una buena historia depende de lo bien construida que tengas tu novela, del ritmo de la misma, de hacer personajes creíbles, de introducir giros importantes que enganchen al lector y sientan la necesidad de leer un capítulo más, pero también, de introducir tramas secundarias y cerrar todos los cabos que has ido creando. Esto querido amigo, es más loable si te haces una escaleta.

Aquí más abajo te adjunto un ejemplo de la plantilla de escaleta que yo uso en la que me gusta trabajar por capítulos desgranando lo que ocurrirá en cada uno a grandes rasgos. Además, si te fijas hay otros dos apartados: personajes y lugares. Me gusta poner el nombre del personaje y quién es o qué aporta a modo de esquema para no confundirme o perderme bautizando con nombres que no son (suele pasar). Además, poner cómo es un lugar o cómo se organiza y tener toda esa información a mano en un documento a mí me ayudó muchísimo. Por ejemplo, en varios capítulos que hablo del CSIM (Centro de seguridad e investigación de Minath), distribuí por plantas lo que había para no cometer errores en la narración.

Además, teniendo la escaleta ya echa y planificada al detalle, te puedes permitir desconectar un poco en tu vida real sobre la historia de la novela porque ya nada se te olvidará y si hay una parte de la historia que no te convence o se te ocurre algo nuevo, siempre puedes modificarlo en el esquema de la estructura y ver si encaja bien que tenerlo en la cabeza y hacerte el lío de tu vida.

Además de la escaleta, para estructurar bien la novela me baso en el “Método Save the Cat!” o en el “Círculo de Harmon”, pero eso querid@, lo hablaremos en el siguiente post.

¡Nos vemos!

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